Su licencia ambiental tiene 11 años: ¿su línea base también?

Vista aérea del territorio de un proyecto licenciado, relevante para una modificación de licencia ambiental

Una licencia ambiental otorgada en 2015 se está modificando hoy ante más de 500 personas reunidas en un coliseo. Esta semana ocurrió en San Roque (Antioquia), con la modificación de la licencia ambiental del proyecto de minería de oro a cielo abierto Gramalote. La pregunta que debería hacerse cualquier gerente de proyecto es otra: ¿los datos con los que se licenció su proyecto siguen describiendo el territorio?

Qué se sabe de la modificación de licencia ambiental de Gramalote

Según la información publicada por la ANLA, la reunión informativa duró más de ocho horas y tuvo 65 intervenciones ciudadanas sobre aspectos bióticos, abióticos y socioeconómicos del proyecto y de su modificación. La audiencia pública ambiental está fijada para el 10 de noviembre en el coliseo de San Roque.

La licencia original se otorgó en 2015 y la solicitud de modificación se encuentra en evaluación. La entidad no detalla en qué consiste el cambio solicitado, y este artículo no opina sobre el proyecto. Lo que interesa es lo que el caso enseña a cualquier titular que piense modificar su licencia.

Modificación de licencia ambiental: la autoridad lee el territorio, no solo el cambio

Cuando una licencia se modifica, la autoridad y las comunidades no evalúan únicamente lo que usted propone cambiar. Lo leen sobre un territorio que pudo transformarse desde la línea base original: cambian las coberturas, la fauna, la calidad del agua y la dinámica social. Si la información de partida tiene una década, cada dato desactualizado es una pregunta que alguien puede hacer en voz alta.

Integrantes de +Verde actualizando la línea base con muestras de agua para una modificación de licencia ambiental

Cuatro fallas frecuentes en una modificación de licencia ambiental

1. Línea base con más de cinco años sin actualizar

Coberturas, fauna, calidad del agua y condiciones sociales cambian. En nuestra experiencia, un dato viejo debilita una solicitud nueva, porque obliga a explicar por qué todavía describe la realidad.

2. Modificación presentada como «ajuste menor»

Si el cambio altera impactos, áreas intervenidas o demanda de recursos, la evaluación será de fondo. Conviene preverlo en el cronograma del proyecto y no descubrirlo cuando llegan los requerimientos de información adicional.

3. Compromisos anteriores sin evidencia ordenada

Los Informes de Cumplimiento Ambiental (ICA) históricos son la prueba de su desempeño. Si hay vacíos entre lo comprometido y lo documentado, es probable que aparezcan en la evaluación o en la audiencia.

4. Participación tratada como trámite

Las preguntas de la comunidad suelen anticipar los requerimientos de la autoridad. Escucharlas antes de radicar permite responder con información y no a la defensiva.

Una buena práctica: la revisión de brecha antes de radicar

Una modificación de licencia ambiental no es solo actualizar un documento. Es demostrar que usted conoce el estado actual del territorio y que ha cumplido lo prometido en el pasado. Por eso recomendamos, antes de radicar, una revisión que compare tres cosas: la línea base original, los ICA acumulados y el cambio que planea.

Esa revisión permite identificar:

  • qué componentes de la línea base requieren muestreos, inventarios o cartografía actualizados;
  • qué compromisos tienen vacíos de evidencia en los ICA;
  • qué preguntas es probable que hagan la autoridad y la comunidad;
  • cuánto tiempo necesita realmente el proyecto antes de radicar.
  • Cómo llegar preparado a una reunión o audiencia pública

    Una reunión informativa o una audiencia pública no es el lugar para descubrir las debilidades de su expediente. Es el lugar donde se ponen a prueba. Para una modificación de licencia ambiental, algunas preparaciones marcan la diferencia:

    • Explicar el cambio en lenguaje claro. Qué se modifica, qué no, y por qué. Las comunidades entienden mejor lo que se les muestra con mapas y cifras sencillas que con un resumen técnico.
    • Tener a mano la evidencia del cumplimiento. Los ICA, los monitoreos y los registros de las medidas de manejo, ordenados por componente: bióticos, abióticos y socioeconómicos.
    • Anticipar las preguntas. En el caso Gramalote, las 65 intervenciones se agruparon en esos tres componentes. Es un buen mapa de lo que suele preguntarse.
    • Definir quién responde qué. Un equipo con voceros técnicos para cada tema evita respuestas improvisadas.
    • Nada de esto reemplaza una línea base vigente: la respalda. Si los datos están desactualizados, ninguna presentación lo compensa.

      Con quién revisar la brecha

      En +Verde acompañamos a empresas mineras, energéticas, de infraestructura e industriales en sus estudios ambientales, en sus trámites ante las autoridades y en la elaboración de sus Informes de Cumplimiento Ambiental. Si está pensando en modificar una licencia, escríbanos y revisamos juntos la brecha antes de radicar.

      Y una pregunta para su equipo: ¿cuándo fue la última vez que su empresa actualizó la línea base de un proyecto licenciado?